Y me quedé esperando, pasó el tiempo, la lluvia y los
sueños, se fueron los días como hojas de un árbol sin fin, y esperé, esperé a
conocerte pero nunca llegaste, y una silueta sin rostro me sonríe en mi eterna
soledad, donde los cielos lloran cada atardecer, cada anochecer, cada instante,
cada hoja que cae. Ya murieron las esperanzas multicolores y me quede esperando
mientras una gris ventisca arropaba mi tristeza, y dejé de esperarte, comencé a
buscarte pero tampoco te encontré. Ahora sonrío porque aquel árbol sin hojas me
ha mostrado que las cosas como tú no existen, que la vida es pasajera y que los
caminos se recorren en soledad, ahora sonrío porque te esperé y no llegaste,
sonrío porque te busqué y no te encontré, sonrío porque el tiempo pasa y los
recuerdos pesan, y porque aunque te espere eternamente las hojas de aquel árbol
no dejaran de caer...

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