martes, 30 de julio de 2013



Encerrado entre personas, las cuatro paredes formadas por inexpresivos rostros atormentan mis sueños, y la angustia atormenta mi soledad eterna. Puede caer la noche sin estrellas, puede sumergirse el mundo en mi oscuridad, y mi mente en negra desolación espera el pasar de los grises días de mi alma, me he cansado de sostener la falsa sonrisa del mundo,  las lágrimas inundan pensamientos de abandono, seres individuales arrastrados por el odio, descolorida realidad que me rodea, pinta en sepias las flores del olvido y mirar una meta imposible, donde las ideas mueren con el pasar del viento. Solo puedo resignarme a restregar mis ojos con tristes ilusiones, dejando que la suciedad perfore mis entrañas, ir barriendo mi propia felicidad, con el recuerdo de un eco silencioso que atormenta mi caminar.

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