Mientras adentro llueve, afuera es
lunes.
Ahora
llueve, y como casi todas las veces que llueve, el agua cae. Pequeñas gotas de
recuerdos que danzan el aire, diminutos seres que provienen del cielo y que
simplemente caen; no siempre caen de la
misma forma, por ejemplo en este instante, caen sobre el suelo, pero otras
veces caen sobre la vida, en algunas ocasiones ni siquiera pretenden caer, pero
aun así, caen. Hay gotas tristes, alegres y rosadas, algunas son del color de
los ojos de los amantes, otras veces pintan el aire como un pincel sobre un
lienzo. Pero aun así, no todas las veces llueve hacia abajo, recuerdo haber
visto llover hacia el adiós, hacia sueños de infancias perdidas; pocas son las
gotas que escapan de su destino desviándose hacia el basto océano. No todas las
lluvias mojan, hay lluvias que calientan los corazones, lluvias que inspiran
nostalgia al caminante, lluvias que secan las angustias, lluvias que inspiran más
lluvia. Poco a poco cesa la lluvia y el ruido matutino que esta se había
llevado vuelve nuevamente, suena diferente quizás porque es sábado, aunque
estoy casi seguro de que hoy es lunes, pero eso solo lo saben las gotas, una
que otra lo sabe, y lo guarda como un
secreto hasta el final que le espera en una esquina de aquella fría calle que
recorre la ciudad entera, fría, desolada,
triste, inmutable. No es que espere mucho de una calle, todos saben que no se puede esperar mucho de una calle, en
especial de una en la que las gotas mueren, si no fuera una calle podría incluso
odiarla, podría perderme en mi memoria, pero ahora ya no llueve.
Daniel Rendón Botero
Me encanta!!!!!!!! :D
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